¿Factor arrogancia?

Hace rato que tengo botado el blog, pero ahora con un tiempo antes de ir a estudiar aprovecho de hacer mis descargas periódicas sobre algo.
En una de esas conversaciones de cantina, hace un par de días atrás (con un vino amenizando el rato) traté junto a unos amigos de explayarme en ciertos puntos que me vienen revoloteando en la cabeza hace rato. Este constante y personal ejercicio mental, muchas veces lo atribuyo básicamente al medio en el cual me desenvuelvo diariamente y en pos de tratar de entender como funcionan las c
osas en la cabeza de las otras personas que no son yo, mi percepción sobre la revolución, la izquierda, la economía y una serie de cosas han comenzado a entrar en conflicto constante en mi cabeza y por lo visto también con los amigos que comparto un visión de vida, pero claro esta sin verse alterado el fondo y las razones de estos.
Es difícil comenzar y enumerar la serie de diferencias que siempre he tenido con el actuar de ciertas organizaciones y formas de pensamiento, siempre y consecuente con mi rechazo a los dogmatismos ideológicos he tratado de renovar constantemente ciertos conceptos a medida que adquiero mas experiencia no solo en base al estudio (que he dejado un poco de lado), sino además de la socialización contante con personas que piensan diferente a mi y que a pesar de eso encuentro valiosa y respetable. Creo que lo primero que remeció mi cabeza fue ponerme a pensar en la realidad y la verdad, de todo, no solo digamos de una realidad objetiva y basada en argumentos sino del carácter subjetivo y como nuestras experiencias van influyendo en esto. Así me fui dando cuenta de la diversidad de matices que una misma verdad contiene, obviamente tomar partido por uno de estos matices es una tarea personal necesaria para poder tomar decisiones y encausar nuestras vidas y actos, pero eso no deja de ser solo una opción y una parte de todo. La izquierda tradicional reformista siempre se caracterizado por creerse dueña de la verdad de la izquierda, siempre acreditándose todas la luchas sociales que muchas veces ni siquiera entienden, por otro lado, la izquierda mas radical e inclinada hacia la lucha armada; a veces con la excusa de si yo no lo hago primero lo hace el otro, ve a punta de balas acabar con la contraparte y hacerse de la verdad absoluta. Actualmente la critica ácida al sistema sin matices intermedios es el camino que aparentemente se pretende tomar, no solo despreciando caminos intermedios o diferentes a los clásicos (clásicamente inútiles y fallidos) sino que acusando de reformista a cualquier intento de utilizar lo que existe para potenciar un cambio radical o cementar ciertos aspectos que faciliten un camino que todos buscamos.
Este factor arrogancia de creerse dueños de una metodología única (también fracasada) y de un ángulo también único de ver las cosas y sistematizar el trabajo, crea un muro infranqueable entre los llamados reformistas (pero no por ello menos críticos al sistema) aunque claro, con estrategias por lo menos cuestionables, y los no reformistas o revolucionarios en tooooooodas sus formas, que pese a buscar cosas similares tampoco se ponen de acuerdo en tener un curso único con finalidad pragmática, no por ello decir pragmatizar los sueños, sino el método. Pero lo peligroso no es solo que genera un abismo dentro de la misma izquierda, sino que además genera un discurso o muy agresivo o demasiado alejado de acuerdo a las necesidades que se deben solucionar al corto plazo y que la política tradicional sabe manejar muy bien. Esto ha hecho que la izquierda prácticamente desaparezca del mapa y siendo críticos no solo por el hecho que cualquier intento de disidencia es perseguido, sino por las ineficientes formas de trabajo que se han anquilosado y no se han renovado de acuerdo a los nuevos factores existentes, careciendo de estrategia en contexto y principalmente careciendo de casi todo contexto.
Esta arrogancia de la izquierda la separa y la frena en generar una acumulación de fuerzas viable para generar un cambio, y que debe ser con urgencia tratado con prioridad, acelerando los procesos en pos de concensuar cual es el camino que queremos seguir para la revolución y llevarlo a cabo en conjunto y sin discusiones estériles. Los nuevo grupos revolucionarios que han comenzado a trabajar estos últimos años tienen la oportunidad de generar un salto cualitativo en querer hacer la revolución, renovando y buscando nuevas metodologías y generando nuevas formas de trabajo que la incluyan de manera mas cercana y activa en la sociedad, dándose a conocer por el trabajo hecho y por la búsqueda constante de cambiar la sociedad y la vida.
Publicado el 7 07UTC septiembre 07UTC 2009 en 1. Añade a favoritos el enlace permanente. Dejar un comentario.
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