La ciudad como desierto
Perdí el camino mientras deambulaba por calles anónimas, doblando en esquinas de signos irregulares, sendas que siempre volvían al punto de partida. Caminé largo tiempo, pensando en aquello que solo yo podía pensar, pues había salido pocos minutos atrás de la casa de aquella que no puedo nombrar y el dolor aun era vivo en mi pecho. Las personas con las que me tope me miraban como si en mi rostro pudiese ser contemplada una revelación, me hablaban en idiomas que no entendía.
La Salud, Un Motor de Cambio Social.
“La medicina es una ciencia social y la política no es más que medicina en una escala más amplia”
Rudolf Virchow
Hoy en día la epidemiología descriptiva ha logrado establecer un mapa a nivel mundial de la distribución de diversas enfermedades infectocontagiosas, crónicas y no infecciosas en general. Esto ha permitido el estudio de la variación en la distribución de estas enfermedades, a través del tiempo, en una gran cantidad de países, y el estudio objetivo de cómo la prevención específica de ciertas patologías han modificado el mapa estadístico a nivel mundial. Sin embargo las políticas de prevención específica, como por ejemplo los planes de vacunación universal, distribución gratuita de preservativos o las que se refieren en particular a enfermedades infectocontagiosas contrastan con las enfermedades crónicas, multicausales o multifactoriales, las cuales si bien han variado su distribución, más que disminuir aumentan progresivamente y las cuales, a diferencia del paradigma actual, no se condicen muchas veces con el desarrollo del país, ni al nivel de ingreso; atribuibles por tanto a enfermedades cuya causa principal es el sistema económico y su repercusión en la salud de la sociedad. Esto deja de manifiesto que los actuales modelos descriptivos o de estudios generadores de hipótesis, progresivamente han fracasado en la generación efectiva de modelos explicativos que permitan la creación de planes sanitarios con impacto práctico en toda la población. Pero ¿Por qué el fracaso de los actuales modelos epidemiológicos de los cuales deberían desprenderse hipótesis y desde ahí políticas de salud certeras? Esto se podría explicar en la base teórica del modelo epidemiológico actual. Si bien se acepta como necesaria la intervención de otras ciencias ajenas a la biología en la epidemiologia, la cadena epidemiológica hoy en día se basa en una visión biológica y/o ecológica del proceso salud enfermedad, con una aplicación que es eminentemente enfocada desde la patología como proceso biológico, a lo sumo influenciada por determinantes sociales y en donde estos determinantes sociales de la población pasan a un segundo plano, enfocando por tanto los mayores gastos siempre a la prevención/curación/rehabilitación específica, por sobre aquel tipo de prevención que necesariamente se topa con las políticas sociales, trabajo en el que se dejarían de manifestó las fallas gubernamentales en casi todos los aspectos de la vida social.
De este somero análisis se desprende fácilmente que eventuales políticas efectivas de salud pública son necesariamente transversales a toda la vida y actividad social y por tanto a la política y a la economía de las sociedades en su conjunto. Cristina Laurell una de las pioneras de la corriente
latinoamericana de la “Medicina Social” (muy poco desarrollada en Chile), desde los años ‘60, propone un cambio en este paradigma biologista de la medicina y de la salud pública Ella define a la “salud – enfermedad” como problema “social” y, por lo tanto, “colectivo”. Así enfermedad como fenómeno individual es en efecto, la manifestación concreta de los procesos sociales que determinan la salud colectiva y llegan a presentarse, justamente porque estos procesos desencadenan y transforman las relaciones entre huésped, agente y ambiente. Laurell por tanto plantea una pregunta crucial para entender la distribución de una enfermedad, ¿Por qué se presenta esta problemática de salud en este momento y en este grupo? La respuesta para Laurell determina la “historicidad” de los fenómenos de salud – enfermedad, cosa que la posición biologista ni ecologista logran hacer.
La distribución de las enfermedades en el mundo se ha modificado durante los últimos decenios. La industrialización progresiva de países en otrora considerados “pobres”, el crecimiento acelerado de Latinoamérica, la india y China y la desaceleración de las economías del primer mundo, han generado un nuevo mapa epidemiológico en muchos países, poniendo en jaque a las actuales autoridades que ven como paulatinamente en conjunto con la disminución de ciertos procesos se enfrentan al aumento de nuevas patologías, cuya prevención se hace mucho más compleja al no responder efectivamente a la especificidad biológica de su tratamiento.
Esto nos lleva a analizar a ciertas ramas de la Salud, como ciencias basadas en un positivismo dogmático, que han generado paradigmas difíciles de erradicar, además de limitar el nacimiento de una nueva ciencia basada en criterios más críticos, amplios y enfocados a la historia propia de las comunidades. Esto niega el carácter social e histórico de las enfermedades y la correcta aplicación de políticas públicas, hecho que queda de manifiesto con el alza progresiva de enfermedades crónicas en países en vías de desarrollo.
El tratamiento por tanto como lo conocemos hoy no debe restringirse al tratamiento biológico de las patologías, entendiendo que estas surgen y se desarrollan en relación a las dinámicas sociales del individuo y por tanto de las poblaciones (colectivo entendido como una suma de individualidades, Weber.). El éxito del tratamiento por tanto debe obligatoriamente dirigirse con la misma intensidad a atacar los determinantes sociales del proceso salud-enfermedad, poniendo énfasis en el enfoque social del equipo de salud en el tratamiento de las patologías, siendo un fracaso la especificidad biológica o ecológica de estos.
Puesto que el origen de la enfermedad se relaciona en parte con las condiciones sociales, los programas sanitarios solo tendrán éxito si reducen las condiciones sociales que generan enfermedad. Las reformas del sistema sanitario deben complementarse con amplios cambios sociales; se requieren profundos cambios en otras esferas relacionadas con la estructura de poder, como los salarios, la redistribución de la renta, la nutrición, la vivienda, las condiciones de trabajo, el medio ambiente o la solidaridad intergeneracional (E. Alvarado Pérez, 1998).
Además el enfoque en la reducción de las desigualdades sociales en salud se ve obligada a ampliar la definición de salud, haciéndola más social (C. Alvarez-Dardet y S. Peiró, 2000).
El desprecio académico Chileno por la experiencia Allendista durante los ’70 contrasta con la visión Latino-Americana y mundial, en donde es la visión del Dr. Allende junto con la del Dr. Gustavo Molina (ambos estudiantes del patólogo Sigerist quien a su vez fue alumno del mítico Virchow) que posteriormente junto con la del Dr. Ernesto Guevara sentaran un nuevo modelo latinoamericano de atención con enfoque social y político. Estas experiencias sumadas a las de los Kark en Sudáfrica durante los ’60 son base para la nueva visión social de la salud mundial durante los últimos 30 años en lo que lo que el siquiatra chileno Luis Weinstein, discípulo de Gustavo Molina, ha llamado en el paradigma transdisciplinar de la salud: la convergencia (Weinstein 2006:33).
No debemos por tanto caer en el facilismo monetario, menos aún aceptar la mercantilización de la salud y la transformación del individuo y su entorno en meros datos económicos o estadísticos. Es tarea de todos quienes participamos o participaremos de los equipos de salud pública tener conciencia de nuestra responsabilidad transformadora de la sociedad, nuestro compromiso eminentemente social y nuestro deber como trabajadores al servicio de la sociedad, de participar activamente de las políticas sociales a todo nivel, siendo artífices activos de un “desarrollo a escala humana” (Max-Neef et alia, Chile) que siente las bases de una América justa, de todos y para todos.
Bibliografía
- Hernández Pedreño, Manuel. Estructura social y desigualdades en salud. Pag. 97-112.
- Subirats, Marina y Sánchez, Cristina. 1995. «Clases sociales y desigualdad de estilos de vida en laRegión Metropolitana de Barcelona», en CARABAÑA, Julio (ed), Desigualdad y clases sociales, 151-170, Madrid, Fundación Argentaria-Visor.
- Apráez Ippolito, Giovanni. La medicina social y las experiencias de atención primaria de salud (APS) en Latinoamérica:historia con igual raíz*, Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 9, Nº 27, 2010, p. 369-381
- Gofin, Jaime. Acerca de “Una práctica de medicina social”, escrito por Sidney y Emily Kark. Clásicos en Medicina Social, Volumen 1, No. 2,Octubre 2006. p. 25 -33.
- César García, Juan. Las ciencias sociales en medicina The social sciences in medicine. http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol34_4_08/spu18408.htm.
El Mito de la Lucha de Clases Marxista. (Parte 2)
Si bien existen diferentes miradas acerca de Marx y la complejidad de sus análisis sociales, hay que tener claro que un autor y su herencia es, hacia lo que desemboca su pensamiento y las corrientes autoritarias de Marx son las que más relevancia histórica han tenido. Por tanto la herencia de Marx es básicamente el totalitarismo ideológico y las plataformas partidistas y centralistas que surgieron de su pensamiento, con su máxima expresión en Lenin. Otrxs exponentes como Rosa Luxemburgo (Róża Luksemburg)
plantearon una dialéctica de la espontaneidad y la organización, reduciendo al partido a un ente educativo en la lucha revolucionaria (Daniel Guérin. Rosa Luxemburgo y la espontaneidad revolucionaria. Colección Utopía Libertaria). Sin embargo este pensamiento menos autoritario si bien influenció grandemente a los situacionistas y al posterior movimiento autonomista y Marxista Libertario no supera la dualidad de la lucha de clases.
Max Weber planteo en esa área en particular una definición mucho más moderna y aplicable al concepto de clases sociales. Max Weber está de acuerdo con Marx en que las clases dependen de su capacidad adquisitiva de las mercancías en cuanto valor de uso, y agrega también la posesión de los medios de producción. Pero este autor realiza su definición no solamente por medio de la “provisión de bienes”. Él también agrega dos criterios mas: 1) la posición externa del sujeto y 2) el destino personal del mismo. Sólo de esa manera se puede, según Max Weber, realizar una definición de clase.
Por medio del primer criterio, Weber define tres clases que son: la clase propietaria, la clase lucrativa y la clase social. La primera se define como aquella que posee o que no posee propiedades. En ésta primera el nivel de patrimonio, es el denominador principal de la clase. La clase lucrativa no es necesariamente la clase que posee los medios de producción o
“propiedades”; la definición de esta clase radica completamente en el grado de éxito que ésta posee en el ámbito del mercado, es decir, si le va bien en los intercambios entonces es una clase lucrativa de manera positiva, siendo negativa, al contrario, si fracasa en dichos intercambios. Max Weber llama “clase social” a cómo le afecta a la misma las llamadas situaciones de clase: 1) provisión de bienes, 2) posición externa, y 3) destino personal. Así se definen las clases de acuerdo a éste autor, como una combinación tanto de la posesión de factores productivos como de las posibilidades de éxito en el ámbito mercantil (el mercado) (Sobre el concepto de clase social en Marx y Weber, Luis Garrido).
Weber a su vez plantea que las colectividades son una suma de individualidades y que la lucha entre estas colectividades por el “poder” está dada por la capacidad del individuo de imponer su voluntad sobre otro. Así “la relación de poder queda equiparada a la de competencia, competición o lucha. Weber define a la lucha en idénticos términos a como define el poder -acción orientada a imponer la propia voluntad contra la resistencia del otro- y deriva de ella las nociones de lucha pacífica, competencia, competencia regulada y selección social.” (La teoría de la estratificación social de Weber: un análisis crítico*Celia Duek y Graciela Inda).
Lo interesante de weber es que incluye un concepto moderno de competencia en el mercado (que es el que prima actualmente en la sociedad) y en base a este construye su teoría de la estratificación social tridimensional. Para Weber en términos de posesión las clases se definen primero por poseer o no poseer medios de consumo lo que podemos analogar al término propiedad. De esta lógica se desprenden una serie de relaciones y estratificiaciones dentro de las clases que en este momento sería complejo explicar pero básicamente podemos ir agregando distintas capas al concepto de Weber. Dentro de cada clase encontramos clases “positivamente privilegiadas” y a su vez “negativamente privilegiadas”. Por ejemplo en la clase lucrativa encontramos hoy en día profesionales, técnicos, técnicos profesionales, obreros, obreros especializados, mano de obra etc. Por tanto su capacidad de adquirir bienes se basa en la venta de su trabajo en el mercado y tienden a agruparse socialmente de esa manera, “se basa en las diferencias relativas a la rentabilidad (comercial) de la fuerza de trabajo, es decir, de los servicios que pueden ofrecer los individuos (clase de producción)” (Laurin-Frenette, 1898: 98). La llamada clase social a su vez es una mezcla de lo anterior en donde propiedad y venta de la fuerza de trabajo se suman, por ejemplo en la pequeña burguesía, que es productora pero a la vez trabajadora, podríamos en términos más actuales entenderlos como los emprendedores o pequeños empresarios en donde encajan a su vez, trabajadores en general, independiente de su preparación académica. Hay otro punto importantísimo en la teoría de weber que me parece notable mencionar. Para que se genere una acción clasista -sostiene Weber- no es suficiente la desigualdad en las probabilidades de vida de diferentes grupos humanos; se requiere además de las condiciones intelectuales que permitan reconocer por un lado el carácter condicionado de los contrastes, y por otro la necesidad de organizarse en una asociación racional. Pero el argumento más llamativo y que lo separa definitivamente de Marx es el concepto de estamento. Un estamento entonces es un grupo de hombres que reclaman de un modo efectivo una consideración estamental exclusiva (honor). Este “honor” se expresa en la exigencia a todo aquel que aspire a pertenecer al estamento de un determinado modo de vida, que abarca educación, tipo de trabajo, costumbres, gustos, modales. (La teoría de la estratificación social de Weber: un análisis crítico*Celia Duek y Graciela Inda). Así la pertenencia a un estatus social (estamento) se relaciona con su clase y por ende tiende a la monopolización de los medios (sociales y económicos) que posee evitando el libre mercado y concentrando poder económico y social. Aplicado a la realidad encontraríamos estamentos en las llamadas clases políticas, quienes a través de su actuar estamental logran cambiar de clase social y a través de su influencia social adquirir propiedades económicas. A su vez los estamentos son un eje llamativo para el cambio de clase de corte aspiracional ya que los beneficios u honor social son tan llamativos como los económicos. Weber aporto además la definición moderna de Estado en la que éste es una institución de gobierno centralizada y jerárquica que mantiene un monopolio sobre el uso de la violencia legítima. Esta definición es la más comúnmente aceptada incluso por los anarquistas, de hecho la mirada desde el poder en amplio sentido y no solo desde la economía y producción han hecho que muchos teoricos libertarios analicen la realidad en base a la propuesta de Weber como por ejemplo Rudolf Rocker el cual sitúa la “voluntad de poder” como un factor histórico en el desarrollo de la humanidad, haciendo una crítica muy parecida a la de Weber en relación a la superestructura Marxista. Era comúnmente citado también por la Anarquista estadounidense Emma Goldman. En general Weber aportó en influencia a perfeccionar los conceptos de autoridad, poder, estado y clases por los teóricos anarquistas o libertarios.
En conclusión mirada de Weber explica de mucho mejor manera las actuales interacciones sociales (a modo de análisis y sin darle una perspectiva política) entendiendo así la dificultad de generar un trabajo político efectivo en el análisis economicista de Marx. A sabiendas que existe mucha más teoría como por ejemplo Durkheim, la de Weber (sin menospreciar al resto) a niveles generales se ajusta a lo que vemos diariamente en la calle y puede servir como base a un trabajo político.
En la tercera parte me remitiré a las teorías más actuales desde una visión libertaria propiamente tal.
Sobre el concepto de clase social en Marx y Weber
Reblogged from Utopística Política:
El concepto de clase social ha sido acuñado desde casi los orígenes de la sociología y en especial con dos autores que hoy en día son llamados los “padres fundadores” de la sociología moderna: Karl Marx y Max Weber. Desde que se discute sobre las clases sociales, ha sido muy dificil el problema de definirlas. En otras palabras, ¿quiénes pertenecen a tal o cual clase?, ¿y cuáles son los criterios para encasillar a un individuo o un grupo de personas en una determinada clase?
El Mito de la Lucha de Clases Marxista. (Parte 1)
En un Chile (y en el mundo) un tanto convulsionado, en donde los movimientos sociales se levantan en respuesta a un sistema incoherente, las propuestas políticas se comienzan a gestar desde grupos organizados o gérmenes de ellos. No es difícil escuchar por tanto frases como “proyecto político de clase”, frase que per se descoloca al contextualizar la sociedad
actual. Y es que el reduccionismo pseudocientífico de la teoría Marxista no puede estar cada vez más alejado de un realidad en la cual la mirada simplista de las diferentes esferas sociales hace recordar el totalitarismo ideológico de los antiguos grupos de vanguardia y su histórico fracaso como propuesta política. Y es que en la esencia del materialismo histórico y su afán metafísico de analizar la realidad en base a un dogma economicista sigue causando una confusión tremenda en quienes cándidamente se inician en el análisis y trabajo político por una sociedad libre. De hecho atribuirle a Marx la mirada dualista de la lucha de clases es un mito que el mismo desmiente …no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. (carta a Joseph Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852). Y es así como encontramos que el término propiamente tal pertenece al sociólogo alemán Stein (considerado conservador quien justificaba una “monarquía social”) quien fue el primero en hablar de clases sociales, movimientos sociales y la lucha de estos por el poder del Estado, las clases bajas, la burguesía y que una vez en el poder del Estado se generaba la dictadura de uno de estos. Sin embargo otros pensadores anteriores a Marx como Caen, Deville, Turgot y Mirabeau también tuvieron una mirada desde la dualidad de la lucha de clases.
Pero es imposible hablar de lucha de clases sin ahondar previamente en la forma la cual según Marx llegó a iluminarse de conceptos que varios otros concibieron previamente. La dialéctica materialista es un concepto acuñado por Marx pero tomado previamente (tomado de otro como la mayoría de los conceptos Marxistas) del trabajo del filosofo alemán Hegel. El movimiento dialéctico de Hegel se mueve en una triada en la cual la realidad (ideal) se plantea primero en el sí (an sich), se desarrolla después fuera de sí en su manifestación o verbo a través del lenguaje (in sich) y así permanece en el ser (bei sich) como desarrollado y manifiesto. Así unimos ser, naturaleza y espíritu en donde el movimiento dialectico se mueve a su vez en cada uno de ellos. Finalmente es el espíritu superior que rige a los tres anteriores y el cual no puede ser superado por ser de origen divino (Dios) (Hegel. La ciencia de la lógica). Marx materializo los conceptos Hegelianos en donde es la materia y no el ser ni el espíritu el que define en movimiento dialectico asumiendo que es la materia la que define al ser y no el ser a la materia. Sin embargo el carácter metafísico de Hegel respecto a Dios y el espíritu no varió en Marx, de hecho sin mayor análisis cambió la divinidad por la economía (en el intento vano de materializar el pensamiento) como hecho insuperable e invariable demostrando así el carácter metafísico e idealista de la dialéctica materialista. Entendiendo de esta manera el carácter material de la realidad Marx afirma “No es la conciencia del hombre la que determina su Ser, sino por el contrario, el Ser Social es la que determina su conciencia” (Marx. Prologo de la contribución a la crítica de la Economía política. O. E. Pág. 182. Editorial Progreso Moscú.)
y a su vez ser social se refiere a la esfera de la vida material de la sociedad y ante todo, a la actividad productiva de los hombres, a las relaciones económicas que se forman entre los hombres en el proceso de producción (condiciones materiales de existencia de la sociedad) (Lic. Laura Días Fernández, material de apoyo a la docencia, Filosofía salud y tecnología de la salud). Entendemos así que son los modos de producción los que definen las superestructuras (conjunto de relaciones ideológicas, ideas e instituciones que surgen sobre una base económica determinada) y estas siempre han sido definidas según Marx por quienes ostentan los medios de producción y los cambios por tanto en los modos de producción surgen en base a la lucha constante de dos clases antagónicas y es así como afirma “la historia (escrita) de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases” y concibe esta lucha como el motor de cambio social. Y en este punto entramos a terreno frágil ya que en la especulación y el afán determinista de Marx afirma que es está lucha de clases la que de manera natural, en el capitalismo, llevará a la dictadura del proletariado. ¿Pero en el actual contexto social podemos hacer tal análisis de la realidad? ¿dan el ancho estas afirmaciones de dudosa rigurosidad científica para la elaboración o trabajo político de corte revolucionario? Eso analizaremos posteriormente.
Entre la Plataforma y el Partido: Las tendencias autoritarias y el anarquismo
Reblogged from Periódico anarquista El Amanecer:
El anarquismo es un movimiento -es decir, una multiplicidad de tendencias- cuyo fin general es fundar una sociedad sin explotados ni oprimidos, aboliendo toda forma de gobierno y de propiedad de los medios de producción, eliminando las clases sociales y sus privilegios, las desigualdades raciales, sexuales, económicas, políticas y sociales. Este esbozo descriptivo comprende a la mayoría de las tendencias que se denominan anarquistas: individualistas, organizacionistas, comunistas, colectivistas, plataformistas, anarcosindicalistas, etc.
Las Pecas de Guillermito (Un Cuento Libertario)
Silens nunca entendió lo que era ser alguien en la vida, él pensaba que ya existía y tal vez, bastante más que sus compañeritos con estimulantes estuches llenos de lápices y destacadores de todos los colores, sacapuntas con diseños de armas antiguas, gomas de borrar de marcas con nombres de criminales de guerra. Si es alemán es bueno,- comentaban en la ferretería del barrio-,estas herramientas si que son productivas, son alemanas, duran toda la vida, sus muebles y cañerías, tuberías y desagües serán una maravilla, jamás se le taparán ni siquiera con una vomitá de 3 cazuelas al hilo y vino de barril pasao a vinagre inmunda, jamás. Cuando lave sus manos con esta grifería francesa galvanizada sus manos quedarán más limpias, libres de todo pecado, libres para seguir construyendo, un mundo de sonrisas y talentos emprendedores.
Para ser alguien en la vida, pensaba Silens, la solución era comprar herramientas alemanas, las chinas solo sirven para estafar a gente que no sabe de calidad, de servicio post venta y del magnifico control industrial germano.
¡Anda a hacer la mochila y dejate de escuchar esa música que te vas a reventar los oídos!, -Le gritaban-,Silens como siempre decía cualquier cosa con tal de no levantarse del sofá, a última hora arreglaba sus cosas, aunque lo más práctico y sencillo era echar directamente todos los libros en la mochila,de los lápices y gomas no se preocupaba, eso ya se los pediría a los futuros emprendedores de sus compañeros.
¡¡Silenss, Silensss!!, -llamaron desde la calle-, era Guillermito un niño dos años menor que Silens, pero que parecía de su edad, ya que para sus 12 años había crecido como un palote.Guillermito tenía las patas flacas, vestía muchas veces una camisa blanca que le quedaba sobre el pantalón y le faltaban casi todos los botones, tenía tantas pecas como ganas de jugar siempre a la pelota. Al tiro voy – gritó Silens tras las ligustrinas- Vale, te espero en la plaza.
¿Ya vas a salir? ni siquiera has hecho tus tareas, no has regado el pasto, ni has ordenado tu pieza, cuando llegue tu papá le voy a decir para que te saque la chucha… y ahí, sin siquiera un portazo de indiferencia, Silens partió corriendo para la plaza. Esto irritaba aún más a Cata, Las únicas palabras que escuchaba de Silens eran:” espérate un rato, ya lo hice, y le voy a contar a mi papá”.
Saliendo a la calle Silens vio que en la esquina de la plaza había una pelea de perros, el kiltro de doña Inés estaba pelando o más bien correteando a otro perro, Silens y Guillermito trataron de agarrar al kiltro, que se había escapado con la tremenda cadena arrastrando. Guillermito al tratar de agarrar al perro se enredó entre la cadena y un árbol y se cayó de hocico al suelo, al desplomarse sus pecas pelirrojas volaron por toda plaza, la señora Inés y una vecina que estaba con su bebe en los juegos se acercaron para ayudarle, y Guillermito enojado le gritó a doña Inés:
¡Viste, por la culpa de tu perro culiao me saque la chucha, le voy a decir a mi mamá que le tire veneno por noche!, y se fue corriendo para su casa. Silens un poco avergonzado y entre leves risas, le dijo a doña Inés:
No, es mentira lo que dice, es de puro picado no más.
-Es más mal educado el cabro de miercale.
Si po señora Inés, a sus papas les alcanza para pagarle un colegio subvencionado no más, además pasa todo el día solo, ¿qué educación va a tener?, lo único que hace toda la tarde es hacer zapping entre Mekano y Rojo fama contra fama.
Si no es por la tele oh,-replicaba doña Inés-
No, pero eso ayuda.
-bueno será. Si el kiltrito estaba jugando no más, ahí viene el mal educado ese.
Guillermito se acercó con una bolsa del Ekono y sin decir nada empezó a recoger las pecas desparramadas en el suelo, los demás también le ayudaron,las recogieron casi todas, menos las que se quedaron pegadas en la caca de perro, ya con la bolsa casi llena, Guillermito se volvió a casa nuevamente, mientras doña Inés pensaba para si misma: cabro de miéchica no más.
Llegando, Guillermito llamó a su mamá contándole lo sucedido y esta al tiro le sacó hora en el consultorio para que a la brevedad le retornasen sus pelirojas pecas.
Al otro día la mamá de Guillermito habló con Doña Inés y se disculpó por los insultos y Doña Inés muy amable como nunca le dijo que no se preocupará, y que ya tendrá más cuidado a la hora de amarrar a su kiltro pulgoso.
Vete a dormir debajo de un árbol
asomate al sol que se ven las ramas
no pienses mucho hace mal
suponte que mañana es ayer
dejate de culparte por todo lo que es tu culpa
abraza tus malos recuerdos.
Derrida y el Posmodernismo. La filosofía del Capital
Negar la influencia de Derrida en la filosofía
moderna sería negar al posmodernismo como tal, pero a su vez no atribuirle el título de “el filosofo del capitalismo” sería negar al capitalismo y a la relación de ésta con la sociedad, sobre todo en la representación y significación de la razón y el leguaje.
Derrida y su deconstruccionismo lejos de revelar inconsistencia alguna en el pensamiento occidental, es una inconsistencia en sí misma. Entender el deconstruccionismo es entender la irracionalidad del sistema (Derrida rechaza a la razón en sí misma), relativizando sus significados y alcances. Relativizando, también, el lenguaje llevando sus significados a cero, negando cualquier tipo de orden natural y por ende de principio o fin, e incluso negando al lenguaje como una vía de comunicación válida entre el yo interno y el exterior, exaltando la figura del yo, pero a la vez anulándolo.
Es así como el mass media, la publicidad, la retórica política; todo se ha imbuido del posmodernismo y negar a Derrida como precursor de este “doble pensar” (que es en realidad para Derrida un infinito de significaciones) parecería iluso, ya que al adentrarse en su lógica de no-pensamiento y de no-significación y de su no-relación entre consciencia y la representación (en este caso el lenguaje), podemos empezar a entender el funcionamiento en el cual se basa el sistema, y aceptar por tanto las lógicas deconstruccionistas sería aceptar definitivamente la caída y pérdida de la humanidad y del ser humano como individuo.
Para Derrida la relación con la estructuras racionales no existe y la representación a través del lenguaje de un yo interno es utópica. Para Derrida el lenguaje y las representaciones son metafóricas y por ende carentes de cualquier verdad. Lleva al leguaje como un ente en sí mismo, en donde su significación está inmersa en un flujo constate al cual llamó “Différance”: flujo que hace a la significación relativa y por tanto carente de cualquier verdad. Así el sujeto entra en crisis, pasa a ser una función del lenguaje. El sujeto no utiliza el lenguaje sino que el lenguaje y la différance lo definen a él dentro de este flujo infinito, siendo por tanto, inútil; y el sujeto, impotente. Si nos detenemos en este último punto, las bases del deconstruccionismo y del posmodernismo nos llevan a entender la lógica política, económica y comercial de la sociedad. La retórica política se esmera en decir lo que no existe, rechazando muchas veces los encauses de la lógica y de la razón y separando abismalmente el discurso de la realidad. No es mera coincidencia que desde la aparición del deconstruccionismo el giro lingüístico en términos de la significación, relación con la razón y como nexo válido entre la realidad y el yo interno o ethos, prácticamente desapareciera, y tomara razón (irónicamente) y fuerza en la sociedad de consumo capitalista el discurso posmodernista, negador del sujeto, de la razón y de la naturaleza.
El mass media (fetiche del capitalismo tecnólogico) se asienta en bases posmodernistas…”nada es lo que parece”, “La vida es ahora”, “no lo piense más, llame ya” frases envolventes y sugerentes que llevan a la nada, no pensar en un inicio ni en un fin, negando por tanto a la rázón, a la cultura, la historia y al lenguaje mismo, ante palabras que disfrazan y niegan la realidad construida en base al yo…el sino de la posmodernidad.
Deconstruir es buscar el origen ¿pero el origen de qué? Para que buscar, si todos los textos, palabras y significaciones son inválidas para expresar una realidad propia y por ende UNA verdad. El relativismo y el ideario de Derrida y la negación de la razón cuando más necesitamos de ella, es el gran favor que este filósofo hizo al capitalismo, al terrorismo de estado, a la degradación de la racionalidad y a la publicidad como sistema de control de masas.
La crítica “blanda” que hace Derrida se diluye en su propio discurso, la negación de las ideologías como base para el pensamiento político y la negación de lo natural, deja sin armas a la crítica verdadera, sustentada en la razón generando una línea de no-pensamiento y de resignación, retomando el negativismo, pero transformándolo en un negativismo relativo en donde lo bueno y lo malo se anulan ante la impotencia del lenguaje y del ser, y por tanto dejando a la crítica muerta, en tiempos (insisto) en donde la crítica a un sistema devastador necesita de una postura política, con sustento ideológico, en donde la occidentalización del pensamiento se rompe día a día, efecto de la mundialización de un descontento al capitalismo que rompe las fronteras de occidente y en el cual las nuevas orgánicas deliberativas necesitan de una línea de pensamiento social sin la blanda mirada de una filosofía que niega al mismo ser humano y su relación con el yo y el lenguaje como nexo a la realidad.
Movimientos sociales, perspectiva política y… ¿Revolución Social?
febrero 20th, 2012
@fatiexcusat / Patricio Palavecino

Durante el 2011 pudimos ver en Chile el levantamiento de diferentes movimientos ciudadanos de diversa índole; ecologistas, estudiantiles, regionalistas, reivindicativos, de minorías, etc. Que tuvieron alta relevancia política, por lo menos en lo que respecta a una nueva organización de la sociedad, cosa que no existió de manera masiva durante muchos años en Chile, producto de la represión militar en la Dictadura o bien, por los grandes esfuerzos de atomizar a la sociedad y a los movimientos sociales, que hizo la Concertación durante sus Gobiernos.
La convergencia de las organizaciones era un trabajo que ya hace varios años se venía conversando y trabajando desde la izquierda no institucionalizada, viéndola como un proceso lógico dentro de la acumulación de fuerzas políticas o sociales y en respuesta al creciente contraste económico que presenta nuestro país en la actualidad, sin embargo la poca o nula masividad de la izquierda en Chile, hizo que este diagnóstico se diluyera en pequeños colectivos y grupos minoritarios, con un trabajo que por su poco impacto desmoralizaba y se perdía.
Así, el neoliberalismo descarnado, la ridiculización del rol del Estado frente al poder empresarial, su efecto sobre las personas y la economía, el desamparo creciente en la sociedad de consumo y una mayor concientización ecológica, fueron semilla para la proliferación de ONG’s, centros de estudios, organizaciones ciudadanas y grupos ecologistas. Estos sin embargo se movieron en un inicio en respuesta a ciertas situaciones particulares, pero sin proyección política a futuro, limitadas a la solución de problemáticas específicas, sin hacer por tanto un diagnóstico social amplio de las razones que desembocaban en los problemas que argüían. Sin duda fue el movimiento estudiantil quien marcó la pauta para un diagnóstico mayor, sumado a movimientos internacionales como el de los indignados y sin quitarle merito a la aparición del grupo Annonymous que planteaba una nueva forma de organización virtual, entre muchos otros factores, y que marcaron la línea que las organizaciones seguirían a futuro.
La masificación del concepto “movimiento social”, ha logrado instalarse en ciertas instancias, generando mayor organización y solidaridad entre los distintos grupos, esto ha sido una presión mal vista por el gobierno y los partidos políticos quienes han perdido protagonismo cediendo terrero frente a líderes rotativos, que aparecen y desaparecen dependiendo de la coyuntura. Pero ¿cuál es la proyección política que encontramos en esta escalada social? Hay que ser claros, no existe perspectiva política clara del incipiente movimiento social y la izquierda en Chile no tiene un discurso coherente, ni un programa político, ni la orgánica social necesaria para generarlo desde las bases, corriendo un serio riesgo de intervención partidista y de caudillismos. Y no es sencillo el asunto, Giorgio Jackson propone un nuevo partido político con “Revolución Democrática” que insta a la incursión en el actual sistema político burgués (en términos de la antigua escuela socialista) en un intento de representar el real sentir social y sus necesidades, dando una oportunidad al mencionado programa reformista. Sin duda la proyección reformista y el rompimiento del bloque hegemónico (en la línea de Gramsci) con la generación de una convergencia política, rememora el tiempo de la Unidad Popular y el Programa Básico de la UP pero en circunstancias muy diferentes y en donde la incursión política desde el poder gubernamental o parlamentario se cuestiona fuertemente dentro del movimiento estudiantil y social.
Se enfrentan por tanto dos visiones desde la izquierda, pero a la vez antagónicas, Reformismo y Revolución (http://www.lineabierta.cl/node/169 Revolución y Reformismo, Las dos caras del Movimiento Social. Patricio Palavecino), sin que ninguna ceda terreno a la otra.
Gabriel Salazar (Sociólogo, Historiador, Premio Nacional de Historia 2006. http://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Salazar) plantea una alternativa intermedia pero no menos radical, “el asambleísmo organizado”. La convergencia de las organizaciones sociales hasta hace poco atomizadas y fragmentadas, tiene “una cultura social autogestionaria con 35 años de desarrollo… Pero está a medio-camino. Necesita ampliar su articulación de actores y definir un itinerario de empoderamiento continuo.” (The Clinic http://www.theclinic.cl/2011/08/06/perspectivas-historicas-del-movimiento-social-ciudadano/) y el quiebre se produce en la forma de transformación de la actual institucionalidad y plantea dos momentos necesarios; El primero es “el de la mera reacción, y ahora en Chile estamos en la calle, pero falta el paso dos que se autoreúna en asamblea y levante propuestas y las proponga como ley, como decisión soberana y las imponga”. (http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/06/08/gabriel-salazar-cuando-la-sociedad-civil-se-manifiesta-la-clase-politica-se-siente-incomoda/).
Es así como el incipiente movimiento social se encuentra en proceso de construcción y articulación, pero se encuentra lejos aún de tener incidencia directa y decisiva en torno a las decisiones políticas futuras del país en una lógica popular y eso quedó de manifiesto con el movimiento estudiantil, el cual si bien logró un diagnóstico y un despertar “ciudadano”, no logro imponer soberanamente sus posturas. Es de esperar que este no muera en meras especulaciones políticas y acabe siendo solo un movimiento reivindicativo dentro de una institucionalidad muerta, siendo a su vez absorbido por los actores políticos de siempre, ni que muera en un enfrentamiento ideológico y social, ya que objetivamente en las actuales circunstancias ya sea por la vía institucional programática (que inevitablemente termina en un referente político que participe de la actual institucionalidad), o por la organización popular que levante demandas estructurales y las imponga soberanamente por la vía de la presión social, estamos en un momento crítico en donde se debe escoger un camino claro que encause y cemente el porvenir para los años venideros.
Por tanto con una mayor conciencia e información, con una mayor difusión de alternativas políticas y con una estructura deliberativa, este año se hace decisivo para el movimiento social, en aras de levantar de una vez por todas la soberanía del pueblo que nos haga caminar hacia un destino de libertad, fraternidad y desarrollo, para los pueblos de América y del Mundo.
Anarquismo y el Giro de la Izquierda, El Nuevo Aire de los Movimientos Sociales.
febrero 17th, 2012
Patricio PalavecinoEspaña, Grecia, Egipto, Chile, Estados Unidos, Siria y las revueltas sociales en el mundo se intensifican y masifican en rechazo al actual estado financiero y político mundial. Violencia, represión, bloqueos comunicacionales y montajes se hacen visibles, como manoteos en el agua, de instituciones y formas de pensamiento institucionalizadas que no logran comprender la escalada global que estos movimientos han alcanzado en los últimos años. Queriendo ser sintéticos es imposible para nuestra generación no rememorar hechos relevantes como Seattle el ’99 y Génova el 2001 en donde se marcaron los caminos de las futuras protestas altermundistas y la nueva línea de pensamiento que predominaría en los movimientos internacionales a futuro. Llegamos al 2012 y podemos identificar rasgos comunes entre los distintos movimientos surgidos en el mundo y que se contextualizan a diferencia de los ’60 con un escenario mundial en donde la antigua izquierda perdió su poderío y los antiguos líderes de esta se institucionalizaron y con ello todo el potencial de cambio (revolucionario) que alguna vez ostentaron.
Primero debemos entender el concepto “movimiento social” como un nuevo actor político; colectivo, deliberante, con una estructura orgánica dinámica, horizontal y flexible, de líderes rotativos y de carácter asambleísta; muy diferente a la “masa” que encontrábamos en antaño la cual seguía al líder, al partido o a la ideológica, la cual era representada por uno de los anteriores en su versión fascista o Marxista. Este cambio o giro de los movimientos sociales se debe a la institucionalización y verticalización extrema de partidos en otrora representativos del sentir popular como lo fueron el PC o el PS, con un giro rotundo hacia la social democracia y su inserción sin críticas en el capitalismo mundial. Por tanto el antiguo discurso de la izquierda tradicional se agotó para las nuevas generaciones, en un mar de desilusión y desconfianza.
La liberación de los mercados, el empequeñecimiento de los Estados, una individualización destructiva y una visión posmodernista de la realidad dio cierta libertad al desarrollo de una necesidad de interacción en una sociedad que se aislaba en lo material como fin último. Las dinámicas sociales y la nuevas formas de relacionarse, extrañas para el sistema, hicieron que las actuales generaciones se acercarán naturalmente a las visiones que Proudhon o Bakunin señalaran hace más de 150 años y estas al sumarle el factor político de la crisis del capital, fueron la génesis natural del giro que los crecientes movimientos sociales identificados con la izquierda han tenido durante los últimos años. El fracaso rotundo de las ideas totalitarias Marxistas, el cansancio al autoritarismo político y su nula aplicación a la horizontalidad creciente de los grupos organizados, han levantado nuevamente los viejos y denostados conceptos anarquistas, haciendo a este pensamiento protagonista en distintos niveles de los movimientos sociales en el mundo, desde sus posturas más extremistas hasta las más moderadas.
Por otro lado, la liberación económica de la mujer hizo que el modelo patriarcal, y la familia nuclear conservadora entrara en crisis y con ella el modelo vertical y autoritario que marcaba la organización social capitalista, con la familia como su centro; lo que derivó en nuevas formas de relacionarse desde la infancia, que han marcado el desarrollo de los nuevos jóvenes y adultos, quienes no aceptan imposiciones arbitrarias sin razón ya sea de tipo familiar, social o político.
Es así como naturalmente el ideario anarquista se ha ido incluyendo en la nuevas dinámicas de organización social, no solo por el fracaso del Marxismo, sino por una evolución social en términos de relaciones con la autoridad vengan de donde vengan, horizontalizando las orgánicas y rechazando a los líderes representativos (y por ende a los partidos políticos) y a las actuales instituciones que lejos de evolucionar se han anquilosado en prácticas que hoy causan un rechazo generalizado, haciendo de la deliberación popular el pilar principal de la fuerza social actual.
Así la izquierda y su nuevo giro en la actualidad no es producto de una propaganda sistematizada o de una ideología que se levante en la base de un partido, sino solo una evolución lógica en relación a los cambios que ha vivido la sociedad, por tanto es de esperar que las A y las banderas rojinegras se sigan multiplicando o bien evolucionen hacia un nuevo frente político que siga luchando por la libertad en sus más variadas formas y en los más variados aspectos de nuestra vida y nuestras sociedades en el mundo.



